Sanguchitos El Abuelo: la historia de un emprendedor que convirtió las dificultades en sabor y legado
En una esquina de Perdriel, sobre la Ruta 7 y Cochabamba, un aroma irresistible invita a detenerse. No es solo por el pan casero ni por el salame artesanal, sino por la historia que hay detrás de cada sanguchito que se entrega con una sonrisa. Rodrigo Cruceño, de 33 años, es el creador de "Sanguchitos El Abuelo", un emprendimiento que nació del corazón y de la necesidad, pero sobre todo, de la memoria de su abuelo Raúl.